Isela en su laberinto

DSC_6029Si algo no se le puede negar al transporte aéreo argentino en la Era Macrista es su dinámica. Obsérvese que dinámica es un término neutro porque aún sigue sin vislumbrarse una política aérea, un plan común. Justamente, la diversidad de actores determina en algún momento se  hace necesario coordinar, pensar en conjunto.
Hace pocos días, Isela Costantini, presidente de Aerolíneas Argentinas brindó una jugosa entrevista a Aviación News , en la que emitió algunas definiciones y consideraciones que me gustaría comentar.
Nadie puede dudar que se trata de una ejecutiva inteligente. En ese plano el primer punto a su favor es que no dijo “barbaridades” (en términos más claros, barrabazadas). Pero algunas cuestiones me inquietaron.
Decíamos del gobierno nacional anterior, que lo más parecido a una política aérea que había tenido era poner a Aerolíneas Argentinas en el centro de la escena. Entonces se reducía la competencia, aún en negocios que AR no encaraba o cubría. Ahora, AR ha sido desplazada, es poco más que “una más”. Costantini lo sabe, lo acepta y dice que quiere dominar el mercado basándose en la preferencia del pasajero y no en que éste no tenga más opciones. No es mala la idea, el problema es que a buena parte de las ciudades argentinas todavía, lo quiera AR o no, lo quiera Costantini o no: la empresa vuela sola. Pero además, el problema no es el replanteo competitivo y que a AR le “crezcan los enanos” (vuelos de la competencia internacional que llegan directos a ciudades del Interior, LAN Argentina suma vuelos y Avianca confirmó su desembarco) sino en la entereza y salud económica que AR tiene para desempeñarse en un medio donde la competencia se multiplica. Es decir: AR debe cerrar su déficit en un panorama cada vez más adverso. Y lo curioso es que parte de esa adversidad la ha hecho crecer la ANAC, que juega su propio partido.
Desde la Administración pretenden que el mercado no quede en manos de LAN y entonces autorizan los pedidos de las empresas internacionales y se muestran proclives a la llegada de Avianca. Como si con todo eso se midiera su eficiencia.
Y como la propia Costantini afirma, por otro lado, desde el Poder Ejecutivos son cada vez menos pacientes con el déficit de AR y piden un ajuste drástico. Ajuste que además de reducir y mermar las capacidades operativas de AR, destaría la conflictividad gremial. Costantini afirma en la nota citada que no quiere levantar rutas, es decir no quiere reducir la actividad de la empresa y es lógico si se piensa que lo que está en tela de juicio es la productividad. Claramente: menos no es más en este caso. Quizás la prueba más palpable, más simbólica, de que el Poder Ejecutivo le soltó la mano a AR, es que se está estudiando eliminar el decreto que obliga a todo funcionario público a volar con AR cuando tuviera que hacerlo.
En resumen, Costantini debe sacar AR adelante sin la colaboración de la ANAC, con la presión del gobierno (que pretende reducir sustancialmente su aporte de dinero para este año, pese a haber decretado una devaluación que complica aun más los rendimientos de las líneas aéreas), y tratando de mantener en calma a los sindicatos. Un equilibrio complicado.
Por último y en este esquema de todos contra todos (o de sálvese quien pueda), la Era Macrista empezó perdiendo: 0 – 1 casi desde el vestuario, gracias a la desaparición de Sol. Si Avianca comienza a operar en Argentina, en todo caso, sera 1 a 1…

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