Además de una marca instalada y una saludable empresa aerocomercial, el Comandante Rolim Amaro legó a sus sucesores, entre otras cuestiones, 7 mandamientos. Y entre ellos, el último, reza: “Quién tiene la inteligencia para crear debe tener el coraje para copiar”. Nunca me convenció demasiado eso de enaltecer el hecho de copiar, es decir hacer lo mismo que hizo el otro. Sin embargo mis pruritos, evidentemente,no son compartidos por todos. Y mucho menos por Boeing Commercial Airplane. La más importante fabricante de aviones de Estados Unidos anunció el lanzamiento de la “nueva familia de aviones” 737 MAX, que consta de tres modelos: 7,8 y 9. Fundamentalmente, la iniciativa consiste en tomar los B-737 actuales y presentarlos con nuevas opciones de motores. Sí -por si alguno duda- es lo mismo que hace pocos meses presentara Airbus con su A320NEO (justamente New Engine Options).
“El 737 MAX ofrece a las aerolíneas la solución correcta y la mejor opción para crear el futuro con más éxito en mejorar la rentabilidad”, dijo Nicole Piasecki, vicepresidente de Desarrollo de Negocio y de Integración Estratégica de Boeing. “El 737 MAX entrega la máxima eficiencia, confiabilidad y el SkyInterior que continuará ofreciendo comodidad a los pasajeros”, agregó la ejecutiva.
El 737 MAX ofrece como posible motor el CFM International Leap-1B. Es decir: además de copiar lo hace mal porque Airbus pone a disposición dos opciones, otra versión de Leap, la X, y el Pratt & Whitney PurePower PW1100G.
Mucho se especuló en las últimas semanas justamente sobre la respuesta de Boeing al A320NEO. Algunos especialistas señalaban que a la estadounidense no le quedaba otra que “subir el listón” y presentar un sustituto del venerable B-737 pero que incorporara toda la experiencia, el conocimiento y la tecnología puestas en el B-787 Dreamliner. Claro, nunca resulta tan sencillo reemplazar un producto tremendamente exitoso: riesgo de no alcanzar el mismo nivel siempre persiste.
Creo que no hay exclusivamente una explicación para esa verdadera obra maestra del calco. Las dos primeras posibles. Boeing decidió no subir la apuesta sino igualarla y ceder a Airbus la iniciativa: que ellos den el primer paso y se arriesguen. La segunda, que me parece más viable, es que la inestabilidad de la economía obliga a Boeing a (como se dice en nuestro país) “desensillar hasta que aclare”. Desarrollar un nuevo proyecto de cero implica una inversión multimillonaria y la volatilidad actual de la Economía mundial, no resuelta en el corto y medio plazo, obliga al menos hoy a patear la pelota para adelante. De este modo, los sustitutos de los titanes del aire, el B-737 y el A320, deberán esperar.
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